Observatorio electoral: Honduras esta noche o mañana
Giovanni B. Krähe
Luego de tanta retórica ético-sociológica, para más de un analista realista serio será claro ya, cuál es el significado del Golpe en Honduras, luego del apoyo de parte de USA y Panamá a las nuevas elecciones que se celebrarán el 29 de este mes. En un post anterior (DPP: promoción y protección de la democracia) lo dejamos, tiempo atrás, como ejercicio para el analista desencantado de tanta retórica urbana, de análisis locales:
La promoción democrática comprende la liberalización política y la transición democrática, generalmente a través de programas político-militares en un país-objetivo (dictaduras, regímenes autoritarios, etc.). Los métodos dependen del grado de consenso de la elite-objetivo: presión diplomática, comercial-financiera, embargo, ocupación, etc. Según el destinatario del programa (sociedad civil, sociedad política, Estado), estos programas intentan incidir concretamente bajo cuatro formas específicas de cambio de régimen en un país-objetivo: 1) pacto, 2) imposición, 3) reforma, 4) revolución (“electoral”, ver más abajo). La doctrina DPP clásica (inicialmente americana) ha evolucionado en el tiempo: ha dejado de usar “la mano dura” en pocas palabras (Chile, Haiti, Panamá). Estos métodos no han desaparecido sin embargo (se vea Irak. El significado regional del golpe en Honduras se lo dejamos al analista como tarea).
Actualmente la Corte Suprema de Justicia de Honduras ha nombrado una comisión para analizar y emitir un dictamen jurídico sobre la posible restitución del ex-presidente filo-chavista Zelaya, derrocado el pasado 28 de junio. La OEA expulsó a Honduras después del golpe de estado, mientras la comunidad internacional sigue la estrategia de public diplomacy más suave en estos casos: no reconocer el resultado de los comicios del 29 de noviembre. Quienes piensan todavía en la bondades “neo-marxistas” del nuevo presidente americano, podrán rápidamente deducir que el objetivo del golpe fue el dar un mensaje claro a Venezuela, libre geopolíticamente, hasta ahora, de politizar y apoyar económicamente a más de un grupo de oposición doméstico en la región sur, endulzar sus socios autoritarios (cuba, ecuador, Bolivia), y apoyar a sus amigos ”neo”-populistas, “radical”-democráticos (Brasil, argentina).
El riesgo sub-regional más próximo es sin duda el Perú y las elecciones que se vienen. Las operaciones militares en Chile y las nuevas bases en Colombia, más el golpe-”mensaje” de Honduras, son suficientes indicios para afirmar que Latinoamérica está entrando en un nuevo periodo de programas DPP, democracy protection, sobre todo. Para más de un analista realista – basta un sólo ejemplo significativo: Martin van Creveld- es más que evidente que la guerra en Afganistán se ha perdido, peor ahora con el format de comunicación política “de neo-izquierda” que ha debido asumir el Departamento de Estado americano. De nada servirán los nuevos refuerzos que Obama está por mandar, ni que el representante del comité militar de la OTAN, el Almirante Giampaolo Di Paola, visite Israel para estudiar las tácticas del IDF (Israel Defense Forces).
No ha sido casual que el protagonismo y la influencia del duo autoritario Cuba-Venezuela haya aumentado en la región precisamente durante el periodo de la Guerra en Irak y en Afganistán (se piense a la estructura pantalla del ALBA). A nivel doméstico más de un operador “político cultural” ex-nacionalista ha gozado de un buen protagonismo e influencia “gramsciana” en las instituciones que promueven las estrategias post-conflicto DPP en la región sur (comisiones, reparaciones, etc.). Por todo esto es lógico, entonces, que USA, mientras se prepara para hacer público su “segundo Vietnam” y Obama intenta convertir en un símbolo político positivo la próxima retirada de sus marines, se preocupe ahora de su vieja “area Monroe” en LA. La próxima agenda DPP es clara: democratizar inmediatamente Venezuela antes que sus ONGs y candidatos outsiders anti-democráticos continúen avanzando en la región sur.
Comunicación política: “esta noche o mañana”
Para los que han leído con atención nuestro post sobre la estrategia político-comunicativa de Cuba y además el post reciente sobre el observatorio electoral peruano, note en el siguiente video como “paga” Zelaya al gobierno cubano su apoyo político, repitiendo varias veces “esta noche o mañana”. Al final del video Zelaya nos propone una nueva teoría para los “transitólogos”: “las militarización y las dictaduras surgen inevitablemente como defensa de la democracia”.










Toda su vida, desde su teoría gnosoleógica de las ideas, pasando por su estilo premeditado de escritura dialéctica, sus viajes político-revolucionarios a Sicilia hasta el trasfondo ideológico de la fundación de la Academia, según Nietzsche puede resumirse como el sacrificio personal de una vida en aras de una meta política fallida. En este caso, como en el resto, Nietzsche sigue coherentemente un principio hermenéutico que jamás abandonará (y que se opone a sus propios hagiógrafos y al Nietzschéisme) tal como se esboza en su manuscrito La filosofía en la época trágica de los griegos. Siempre se ha de primar la persona del filósofo sobre el Sistema como tal, jamás deberá invertirse esta primacía del Dasein sobre la teoría. Incluso en un momento tan tardío como 1882 seguirá compartiendo este punto de vista (Sämtliche Briefe, VI, p. 259). La caracterización prevaleciente de Platón es eminentemente política como ya dijimos: Nietzsche define la meta de su entera existencia con la fundación de un estado construido bajo fundamentos socráticos (auf sokratische Grundlage). Recuerda el significado de los tres tentativos políticos efectuados por Platón, “viajes políticos” les llama, su actividad político-didáctica militante en la Academia, caracterizada como un instrumento organizativo para formar y reforzar a los propios seguidores con la vista en las futuras batallas políticas. Plutarco ya había reconocido la constante militancia oligárquica de Platón desde la Academia, su debilidad instintiva por apoyar golpes aristocráticos “liberadores”. La tradición nos dice que Platón se negó a redactar las leyes de Megalópolis, pero en cambio envío a Dion a “libertar” Siracusa, a Pytho y Heracleides a “liberar” Tracia, a Aristónimo a escribir leyes para los arcadios, a Formio a Elis, a Menedemo a Pyrrha (Contra Colotes, 1126c-d). En todo caso Nietzsche se niega a realizar ninguna concesión a la interpretación que o bien reduce a Platón a un filósofo de universidad meramente contemplativo o que renuncia a integrar la personalidad y vida de Platón en la comprensión de su filosofía. El centro del proyecto de Platón está viva la “misión legislativa” (el Nietzsche tardío llamará a estas tareas estratégicas la grossen Politik) lo que lo coloca entre Solón y Licurgo. Para Platón el ocuparse del ordenamiento político y de los problemas de poder y dominio son la más alta y bella forma de sabiduría (Simposio 208-209) y como tal condicionarán su vida entera: estilo de vida, desarrollo intelectual, sus amistades, su enseñanza académica, su estilo de escritura. La teoría de las ideas platónicas son posibles debido a su sensibilidad ética y no al revés: la pregunta por indagar lo universal proviene de su pulsión política. Nietzsche ataca aquí a su maestro Schopenhauer, que había afirmado el origen estético de la teoría de las ideas platónica. La enseñanza académica o la escritura filosófica, dirá Nietzsche, son en Platón medios, no fines en sí mismos. Su complejo filosófico se comprende y se justifica exclusivamente sobre la clave de un gran intento de modificar el estado de situación ético-político de Grecia a través del empeño pedagógico. En Platón, en consonancia con la edad trágica, es el impulso práctico el que orienta la dirección del filosofar. Como dirá Nietzsche Platón es un político radical: él no se limita (como Sócrates) a combatir el egoísmo sobre el plano individual, quiere erradicarlo sobre el plano político y social, generar una revulsión global de la forma estado. Platón cree que sólo un cambio revolucionario puede salvar a la juventud, que no está corrupta exclusivamente por al influencia de los sofistas, sino por un ordenamiento estatal anómalo y degenerado. La Voluntad de Poder de Platón es su instinto político, su Trieb legisladora y reformadora de los regímenes existentes. Esta inclinación y finalidad práctica del filosofar platónico es lo que lo destaca de Aristóteles y finalmente será un elemento de atracción/identificación del mismo Nietzsche hasta el final de sus días. Además Nietzsche destaca su carácter revolucionario reaccionario novedoso: por un lado se enfrenta a los conservadores, los sostenedores de las costumbres tradicionales (su enfrentamiento a la ideología derivada de Homero); por el otro se enfrenta a los sofistas y la marea democrática.






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